Martes 20 de Enero de 2026

Hoy es Martes 20 de Enero de 2026 y son las 01:43 -

  • 20.8º

POLITICA

19 de enero de 2026

Escala la pelea entre Máximo Kirchner y Kicillof, y empiezan a sonar nombres para conducir el PJ bonaerense

La presión de los intendentes y la proyección nacional del gobernador incrementan la confrontación por el recambio de autoridades del PJ provincial.

La disputa entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner por el control del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires entró en una etapa de mayor tensión política. La posibilidad de una interna empezó a tomar forma, aunque todavía persiste una ventana abierta para un acuerdo que evite la ruptura. Dirigentes del kicillofismo y del kirchnerismo coinciden en que el conflicto se endureció, pero también admiten que la unidad sigue siendo un escenario posible. En ese contexto, la disputa dejó de ser un debate orgánico y pasó a condicionar la estrategia electoral, la relación con los intendentes y la proyección nacional del gobernador hacia 2027. El límite a las reelecciones indefinidas de los jefes comunales agrega un elemento decisivo que empuja definiciones en la Legislatura bonaerense y acelera las negociaciones internas. El dato político central es que la pelea ya no se limita a gestos o posicionamientos discursivos. En las últimas semanas comenzaron a circular nombres concretos para la conducción del PJ bonaerense y a delinearse estrategias alternativas ante un eventual escenario de interna. La renovación de autoridades partidarias, prevista para el 15 de marzo, aceleró los tiempos y obligó a los distintos sectores a tomar decisiones. Para Kicillof, la discusión es estratégica. En su entorno insisten en que el próximo presidente del PJ bonaerense debe estar alineado con el gobernador. Esa postura fue expresada públicamente por Andrés “El Cuervo” Larroque y volvió a sobrevolar el primer encuentro del año de la mesa chica del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que el mandatario encabezó la semana pasada en la costa atlántica. El planteo es que el partido deje de funcionar como un factor de condicionamiento y pase a ser una herramienta política del Ejecutivo provincial. En los distintos espacios del peronismo bonaerense hay quienes confían en que reeditar el esquema de negociación que terminó con un acuerdo interno en las elecciones legislativas de 2025 puede evitar el quiebre, pero hay otros dirigentes que, con el recuerdo vivo de la derrota, prefieren que se defina por el voto y no por acuerdo entre las cúpulas. Kicillof, el MDF y la opción de la interna Con el diagnóstico en mano de que Kicillof no cuenta hoy con un partido que respalde de manera orgánica su gestión y su armado político, el kicillofismo se muestra preparado para competir si no hay acuerdo. La hipótesis de una interna dejó de ser un recurso de presión y pasó a ser una alternativa concreta. La fortaleza del gobernador radica en su poder territorial: más de 40 intendentes forman parte del MDF y constituyen una base política que le da volumen propio dentro del peronismo bonaerense. Ese respaldo explica por qué en el entorno de Kicillof consideran que una pulseada abierta no necesariamente sería desfavorable. También marca una diferencia con etapas anteriores, en las que el gobernador aparecía más condicionado por la estructura partidaria que hoy busca disputar. La conducción del PJ es vista como una pieza clave para ordenar candidaturas, listas y proyección política hacia 2027. Con ese objetivo, el nombre de la vicegobernadora Verónica Magario toma cada vez más fuerza para reemplazar a Máximo Kirchner. No solo es una dirigente con poder territorial, sino que es también una de las de mayor confianza de Kicillof. La Cámpora y la defensa del control partidario Del lado de La Cámpora, la posición es sostener a Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense. El diputado dejó abierta la posibilidad de buscar la reelección y su espacio también evalúa otros nombres en carpeta para retener el control del partido. La estrategia combina firmeza en lo orgánico con una baja deliberada del tono confrontativo en el plano público. Máximo Kirchner sabe que una derrota frente al gobernador sería difícil de remontar. Perder la conducción del PJ implicaría resignar capacidad de ordenamiento interno y de proyección futura dentro del principal distrito del país. Por eso, el kirchnerismo apuesta a estirar la negociación y explorar un esquema de unidad que preserve poder, aun si eso implica concesiones. “No estamos instruyendo a intendentes o referentes a que armen lista propia. La verdad es que en nuestro espacio para nada está viendo o analizando esa posibilidad. No he escuchado ni he participado en ninguna reunión donde se inste al armado de listas propias”, afirmó la diputada Teresa García a Provincia Noticias García tiene línea directa con Cristina Kirchner y muchas veces suele funcionar como una especie de vocera del kirchnerismo. “A los compañeros del MDF los vemos muy apurados, le están errando si realmente quieren jugar de esa manera”, alertó. Massa y el equilibrio inestable En ese entramado, Sergio Massa intenta sostener un posicionamiento neutral. Mantiene un vínculo fluido con Máximo Kirchner y conserva una alianza con La Cámpora en la Legislatura bonaerense, al tiempo que evita confrontar con Kicillof. Su rol es el de articulador silencioso, aunque con un margen de incidencia acotado por la magnitud de la disputa. Por ahora, esos movimientos no alcanzan para ordenar una estrategia común. El peronismo bonaerense sigue atravesado por una discusión de fondo sobre quién conduce, quién ordena y con qué objetivo político. Reelecciones indefinidas, un factor adicional que tensiona la interna En ese escenario, el límite a las reelecciones de los intendentes aparece como un dato adicional que agrega presión al debate partidario. De los 135 municipios bonaerenses, 84 están gobernados por el peronismo y, de ese total, 53 intendentes no pueden ser reelectos si la ley no se modifica, lo que representa el 63%. En el conurbano, 13 de los 20 intendentes peronistas quedarían en la misma situación. Aunque no es el eje central de la pelea, ese dato incide en la discusión por el PJ. Los jefes comunales observan con atención quién conduce el partido y qué capacidad tiene para ordenar la agenda legislativa. Esa expectativa refuerza el peso del gobernador en la interna y explica por qué la disputa por la conducción partidaria se volvió un punto de concentración del poder.

COMPARTIR:

Comentarios