Damián Godoy tenÃa 20 años cuando su vida cambió para siempre. Dos motochorros lo balearon por la espalda para robarle y sufrió un daño en la columna que lo dejó en silla de ruedas. En la clÃnica de rehabilitación, descubrió que la tinta era una salida para ese pozo que parecÃa sin fondo, y ahora se dedica de lleno a esa vocación. “El tatuaje me salvóâ€.
El 19 de octubre del 2015, Damián estaba trabajando con su tÃo Luis en una obra en Caseros, partido de Tres de Febrero. Cortó al mediodÃa para ir a almorzar y, antes de retomar su jornada laboral, decidió pasar a visitar a su novia por la casa porque estaba enferma. En el camino, encontró la desgracia.
“Me encerraron dos delincuentes en una moto. Se me pusieron de frente, pero no les pude ver la cara. Estaban de negro y tenÃan los cascos puestosâ€, recordó. “El que estaba atrás se bajó, me apuntó con el arma y me dijo que le dé la moto. Mi reacción de ese momento fue acelerar y escaparme. Cuando me subà a la vereda el tipo me tira. La bala me entró por abajo del omóplato derecho, me pegó en la columna y me perforó el pulmón izquierdoâ€, relató.
“Desde el momento cero dejé de sentir las piernasâ€, contó angustiado. Cuando cayó al piso, el delincuente que tenÃa el arma volvió a dispararle y se salvó de milagro. “Me gatilló, pero la bala no salióâ€, puntualizó sobre ese dramático momento. Los ladrones se llevaron la moto y escaparon a toda velocidad. Damián quedó herido y tirado en la vereda.
A los pocos minutos, la calle se llenó de gente. Eran los vecinos que habÃan salido a auxiliarlo. Quisieron llevarlo en un auto particular, porque la ambulancia no llegaba, pero los policÃas que acudieron al lugar no dejaron que lo movieran. “La primera cara conocida que veo es la del techista de la obra a la que habÃa ido a la mañana. Después cayó mi mamá, que estaba en shock, y al rato mi tÃo. Uno de los policÃas le decÃa que me hable, porque me ibaâ€, recordó.
La ambulancia llegó después de 55 minutos y Damián no derramó una sola gota de sangre. Estaba en medio de una hemorragia interna que, si pasaba un rato más, podrÃa haber sido letal. Cuando llegó al hospital lo tuvieron que operar y le drenaron la sangre del pulmón. “Si yo pasaba los dos litros y medio de sangre perdida, me morÃa. Los pasé y me salvé de milagroâ€, dijo.
Dos dÃas después de estar de terapia intensiva, Damián logró pasar a una sala común donde el médico le dio el diagnóstico que lo fulminó: “Me dijeron que posiblemente no iba a volver a caminarâ€. Él no quiso quedarse con eso y buscó una segunda opinión en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde tampoco le dieron esperanzas.
“El traumatólogo vio la radiografÃa de mi columna y me dijo que me prepare para vivir en silla de ruedasâ€. El chico se acuerda además que el traumatólogo que le dio el parte no fue para nada compasivo. “Me lo tiró asà de una. No le importó nadaâ€, contó.
El proceso de rehabilitación fue duro, pero constante. “Estuve tres meses en mi casa porque la obra social no me daba de alta. Un dÃa, mi mamá me dice que tenÃamos que ir a una consulta. Me subà al auto y me puso al lado un bolso enorme de ropa. Le dije que no hacÃa falta, que Ãbamos y venÃamos. Me llevó de incógnito. Yo estaba muy enojadoâ€, recordó. En la clÃnica Rêverie de Pilar estuvo dos años, primero de manera
“Me costó bastante. Tuve que hacer doble jornada de rehabilitación, con la ayuda de tratamiento psicológico, terapia ocupacional y gimnasio. Ahà fue donde gané independencia y entendà como introducirme a la discapacidad. Desde como poder hacerme un cateterismo, ir solo al baño, como poder bañarme, como ponerme unas zapatillas, como cambiarmeâ€, enumeró.
Estando en la clÃnica, Damián conoció a la directora del lugar, Fabiana. Ella fue clave para su futuro. “Yo para pasar el tiempo leÃa y dibujaba mucho. Pegué muy buena onda y ella fue la que me introdujo, la que me obligó un poco a que me dedique al tatuaje. Yo le decÃa que estaba loca, que era mucha responsabilidad. A las dos semanas, aparece con un kit iniciar para arrancarâ€, contó. A partir de ese dÃa, su dÃa a dÃa cambió.permanente y después ambulatoria.
“Me costó bastante. Tuve que hacer doble jornada de rehabilitación, con la ayuda de tratamiento psicológico, terapia ocupacional y gimnasio. Ahà fue donde gané independencia y entendà como introducirme a la discapacidad. Desde como poder hacerme un cateterismo, ir solo al baño, como poder bañarme, como ponerme unas zapatillas, como cambiarmeâ€, enumeró.
Fabi encontró como esa vÃa que capaz para mà era impensada. Yo siempre digo que a mà literalmente el tatuaje me salvó la vida, porque me dio un sentido, me dio un propósito y fue mi gran maestro. Todo lo que aprendà lo traslado mucho a mi vida cotidiana, me enseñó mucho el proceso, me enseñó de pacienciaâ€, reveló.
También lo ayudó a abrir la cabeza. “Yo creo que donde más independencia logré fue una vez que pude salir de la clÃnica de rehabilitación y me encontré acá en mi casa en mi soledad, solo conmigo. Ahà aprendà un montón de cosas. Me encontré conmigo con la discapacidad. Siempre tuve, por suerte, gente que me ayuda alrededor. Pero en el dÃa a dÃa o cuando me iba a dormir estaba yo soloâ€, explicó.
“Mis amigos me recuerdan mucho que antes no querÃa ni siquiera salir a la plaza, no querÃa ir a ningún lado y ahora me muevo para todos lados. Ver esas cosas en retrospectiva me hizo dar cuenta de los pequeños logros, porque cada pasito que di, fueron grandes logros para mÃâ€, agregó.
El futuro de Damián y la posibilidad de un tratamiento
Damián tiene la posibilidad de hacer un tratamiento en México que es muy costoso. “Vale alrededor de 120 mil dólaresâ€, detalló. En estos momentos está en tratativas para llevarlo a cabo. “Me está ayudando un canal de streaming muy conocidoâ€, adelantó, y contó que se trata de la colocación de un chip electroestimulador que se pone por debajo de la lesión que hace como una especie de bypass.
“Ese chip estimula la zona donde no llega la información por el nivel de la lesión. No cualquiera está apto para hacer el tratamiento, va en relación con la lesión que tenga cada uno y cómo esté la médula y la columna. Yo por suerte cumplo todos los requisitos. Estoy apto para hacer el tratamientoâ€, explicó, y sostuvo que esa operación podrÃa ayudarlo en su dÃa a dÃa.
“No sé si tengo la esperanza de volver a caminar. Yo siento de que sÃ, pero creo que puedo recuperar un montón de cosas. Lo veo un poco ilógico el hecho de volver a jugar un partido de básquet, de fútbol, o lo que sea, pero sà que tengo herramientas y puedo llegar a lograr grandes cosasâ€, cerró.