No hay medida para el dolor de haber perdido una hija a manos de la violencia machista, pero Mary Leonelli soporta en sus espaldas una cruz todavÃa más pesada: ella vio con sus propios ojos el momento en que Cintia Cerrudo, de 32 años, era asesinada.
Fueron 33 puñaladas las que sacudieron la tranquilidad habitual de San Andrés de Giles la mañana del 8 de enero de 2022. Mary lleva consigo el recuerdo tormentoso de los alaridos de Cintia, su hija mujer, su compañera de todos los dÃas y con quien habÃa compartido unos mates minutos antes. “¡Mami, me mata!â€, gritaba la vÃctima mientras Luis Giunta Goyeneche (42) la envolvÃa con sus brazos y le hundÃa el cuchillo.
“Jamás voy a olvidar sus gritos. Todo el tiempo se me aparecen en la menteâ€, dice Mary en el inicio de la conversación con TN, y se sumerge en sus recuerdos más dolorosos: “La tiró al piso y la seguÃa apuñalando. Escuché los gritos y salà al pasillo de mi casa con un palo. Él escapó y ya no tenÃa forma de salvarle la vida de mi hija. Jamás me lo voy a perdonarâ€.
Esta semana, cuando los femicidios en lo que va del año superaron la barrera de 100 casos según los registros del observatorio “Ahora sà que nos venâ€, el Departamento Judicial de Mercedes puso fecha al inicio del juicio: desde el 1 de septiembre, el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 evaluará si Giunta Goyeneche es responsable de “homicidio doblemente calificado por ser cometido contra la cónyuge y por ser realizado por un hombre contra una mujer mediando violencia de géneroâ€. De ser encontrado culpable, la única condena posible es la prisión perpetua.
El proceso sufrió dos cancelaciones por “cuestiones de agendaâ€, según indicaron a TN desde la sede judicial: inicialmente estaba previsto para junio de 2024 y, luego, para febrero de este año.
Giunta Goyeneche está detenido desde el primer dÃa. Luego de asesinar a Cintia en el pasillo de la casa de Mary, y mientras Thiago y Leonardo (11 y 7 años al momento del crimen), los hijos que tuvo con la vÃctima, escuchaban los gritos desde una habitación, el hombre corrió unos metros y se metió adentro de un vacunatorio.
“Déjenme que me mato soloâ€, gritaba el asesino mientras se hacÃa cortes el arma homicida. Las heridas fueron superficiales y, minutos después, la PolicÃa lo detuvo. Desde entonces, pasa sus dÃas en la Unidad Penitenciaria N°5 de Mercedes.
“Quiero hablar con vos, salà al pasilloâ€
“HacÃa 15 años que mi hija estaba con esta persona. Tuvieron a mis dos nietos y se habÃan casado un tiempo antes de que él la matara. En los últimos meses, iban y venÃanâ€, detalla Mary.
Giunta se habÃa ido de la casa que compartÃa con Cintia, y aquella mañana cayó de sorpresa: sabÃa que ella solÃa compartir las mañanas con su mamá. “Quiero hablar con vos, salà al pasilloâ€, fue el mensaje que recibió la vÃctima. Cintia le hizo caso.
-Necesito que escuches y me expliques este audio que me mandó mi hermano-, la encaró Goyeneche mientras le achacaba una presunta infidelidad.
Cintia reconoció su voz en medio de un bullicio y le devolvió el teléfono.
-¿No te das cuenta de que tu hermano es un gorro de lana? Lo único que hace es calentarte la cabeza. Ya somos grandes-, le respondió ella antes de darse vuelta y meterse nuevamente en el pasillo.
Allà Goyeneche la tomó de atrás, sacó un cuchillo y comenzó a apuñalarla. La mayorÃa de las heridas fueron en el pecho y el cuello, aunque también sufrió cortes en las manos y los antebrazos en el intento de defenderse. La autopsia determinó que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de la cantidad de sangre que perdió Cintia.
“Los veÃas de afuera y eran un matrimonio felizâ€
“Él planificó todo. En las últimas semanas, vivÃa amenazándola. Yo me enteré recién cuando la fiscalÃa abrió el teléfono de Cintia. Hasta entonces no sabÃa nadaâ€, menciona la mamá de la vÃctima, y sigue: “Vos los veÃas de afuera y eran un matrimonio feliz. En el último tiempo andaban mal, pero siempre fueron compañeros y andaban juntos de acá para alláâ€.
Mary insiste en que su hija “nunca contaba nada. Por ahà se enojaba, ponÃa una frase que me llamaba la atención en su estado de WhatsApp y ahà le preguntaba. Él era celoso y ella no soportaba eso: ‘siempre le doy oportunidades, mamá, pero nunca cambia’, decÃaâ€.
La violencia, según Mary, era psicológica: “Yo nunca me enteré de que él, antes del crimen, la haya golpeado. Ella nunca lo mencionó, jamás le vi ninguna marca y mis nietos juran que no. Incluso Florencia (hoy tiene 20 años y es fruto de la relación de Cintia con su pareja anterior), que ya era grande, dice que jamás vio que él le levantara la manoâ€.
Mary y Sergio, su marido, quedaron al frente de la crianza de los dos hijos más chicos de Cintia. “Thiago, el mayor de los varones, es el que más me preocupa. Hay dÃas en los que duerme mucho y me dice que lo hace porque no quiere pensar. No quiero que se crÃe con rencorâ€, dice. “Leo, el chiquito, está mejor, pero tiene sus dÃas. Sé muy bien el vacÃo que sienteâ€.
“Yo estoy en pausa, como si la vida se hubiera detenido aquel dÃa. Y siento también que nunca voy a tener una respuesta, un porqué. No sé qué se le pasó por la cabeza (a Giunta), pero quiero que pague lo que hizoâ€, reflexiona Mary, y cierra: “Vivo atormentada. Tomo pastillas para dormir y para la depresión. A mi psiquiatra siempre le pido lo mismo: que me enseñe a convivir con el dolor. TodavÃa no puedoâ€.